
Nelsy Contreras Garzón es trabajadora del cuidado y hace poco más de un año logró graduarse de la secundaria, debido a las labores de cuidado que desde siempre había priorizado en su familia. Ella es cuidadora de su madre de 75 años y su hijo de 16 años, con quienes vive en el barrio Jerusalén Bellavista, en la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá, Colombia.
Hace dos años se enteró que en el punto de atención a la ciudadanía de su localidad, llamados SuperCADE, había una Manzana del Cuidado en la que se ofrecen servicios para las personas cuidadoras y que a la fecha ha beneficiado a más de 11 mil personas cuidadoras, lo cual le permitió culminar sus estudios secundarios y avanzar en un curso virtual sobre herramientas para cuidadoras, dictado por la Secretaría Distrital de la Mujer y la Universidad Nacional de Colombia.
En Bogotá existen ocho Manzanas del Cuidado y cinco unidades móviles que llegan a las zonas urbanas y rurales ofreciendo formación educativa y servicios, garantizando de forma simultánea alternativas que se ajustan a las necesidades de las cuidadoras y a las personas a quienes cuidan.
Todo esto hace parte del Sistema Distrital de Cuidado, en el que desde el 2020 ONU Mujeres, con el apoyo del Gobierno de Suecia, ha contribuido para el diseño de la política pública que hace real la iniciativa y que busca establecer acciones para el acompañamiento en el análisis de la oferta y demanda de cuidado; análisis sobre masculinidades y corresponsabilidad; diseño de la estrategia para la implementación territorial del Sistema y la construcción de Redes Locales en las Manzanas de Cuidados, entre otras acciones estratégicas, que permitan reconocer el trabajo de cuidado y a quienes lo realizan; redistribuir el trabajo de cuidado entre hombres y mujeres y reducir los tiempos de trabajo de cuidado no remunerado de las personas cuidadoras.
María Nelsy es una de las mujeres que a causa de la pandemia vio aumentado su trabajo de cuidado no remunerado, dedicando en promedio el doble del tiempo que los hombres, quienes dedican 3 horas con 25 minutos diarios a esta labor en comparación con ellas que dedican 7 horas con 14 minutos, según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo - ENUT, 2016 – 2017, del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE.
Hoy, en el Día Internacional del Trabajo, Nelsy toma la palabra para reivindicar el trabajo que realizan 30 millones de personas en Colombia, mayoritariamente mujeres (60 %, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo - ENUT 2016 - 2017, DANE) de manera no remunerada.
“Vivo con mi madre de 75 años y mi hijo de 16 años. Ingresé al programa de mujeres cuidadoras en el año 2021 y a partir de ese momento la vida me ha cambiado significativamente: pude culminar mis estudios de secundaria y ahora tengo un trabajo remunerado. Durante este tiempo lo más revelador que me ha sucedido es tomar consciencia de que el cuidado es trabajo y debe ser reconocido como tal.
A las mujeres siempre se nos ha enseñado que tenemos que cuidar a los demás. Yo siempre lo he hecho con amor, mucho amor, y no creía que tuviera que ser una labor visibilizada, yo lo asumía como algo “natural”. Sin embargo, hoy en día cuando veo que no se nos valora el cuidado que las mujeres hacemos en nuestros hogares me da muchísima tristeza. Espacios como las Manzanas del cuidado son importantes para visibilizar este trabajo que no se nos reconoce, poderlo certificar y que las mujeres tomen consciencia que es trabajo y es importante.
Este ha sido un proceso de autoconocimiento y de valoración del cuidado que me ha brindado muchas satisfacciones y alegrías porque jamás será en vano reconocer lo que a diario realizo para reconocerme como trabajadora del cuidado.
El cuidado es amor, dedicación, constancia, entrega total. El cuidado nos lleva a brindar todo lo que somos. En esta labor se entrega la vida entera. Para mí, a pesar de las dificultades, tomar consciencia del trabajo de cuidado que he hecho por años, ha sido una oportunidad para crecer personalmente.
A quienes aún no se convencen de que cuidar es trabajar, les digo: pónganse en nuestros zapatos, hagan las labores que las mujeres hacemos: levantarnos a las 4 o 5 de la mañana, estar pendientes de nuestras familias, de su ropa, sus alimentos, si se enfermaron o no. En el hogar no solo somos madres, esposas, hijas o hermanas, también somos psicólogas, enfermeras, cocineras. Mil y una profesiones que realizamos en un solo lugar: nuestra casa, un lugar tan pequeño, pero que acarrea tantas responsabilidades, en el que trabajamos tanto, pero nunca se le da importancia a tu labor. Les invito a que carguen la maleta de sus cuidadoras: una maleta diaria que no podemos descargar porque la cargamos los 365 días del año, las 24 horas, los 7 días de la semana. Es una maleta que solo cuando nos morimos dejamos de cargar”.