Declaración conjunta de Phumzile Mlambo-Ngcuka y Zainab Hawa Bangura sobre el compromiso histórico entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP en la mesa de conversaciones de paz de La Habana

Esta declaración es atribuible a Phumzile Mlambo-Ngcuka, Secretario General de las Naciones Unidas y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, y Zainab Hawa Bangura, Secretario General de las Naciones Unidas y Representante Especial del Secretario General sobre la violencia sexual en los conflictos.

Fecha: martes, 26 de julio de 2016

El 24 de julio de 2016 celebramos con el pueblo de Colombia el compromiso histórico entre el Gobierno y las FARC-EP en la Mesa de Conversaciones de Paz de La Habana para asegurar que uno de los objetivos fundamentales del acuerdo fuese la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. 

La aplicación de este compromiso será la prueba clave de una paz duradera, y satisfará las aspiraciones más elevadas de las colombianas y los colombianos respecto a contar con una sociedad justa, equitativa, inclusiva y democrática. 

Hemos presenciado la culminación de una fase crítica del trabajo de la subcomisión de género, que es un mecanismo único en la historia de la resolución de conflictos.

Las disposiciones relativas al género del acuerdo garantizan que la participación y el empoderamiento de las mujeres sean esenciales en aspectos fundamentales como el desarrollo rural, la participación política y la erradicación de drogas ilícitas. La subcomisión de género también ha abordado los derechos de las mujeres sobrevivientes del conflicto a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, así como sus derechos en disposiciones para poner fin al conflicto. 

En el conflicto colombiano, el nivel de violencia sexual perpetrado en particular contra las mujeres y las niñas ha sido muy grave. Con demasiada frecuencia, las sobrevivientes de tales crímenes sufren con vergüenza en silencio. Pueden ser estigmatizadas, aisladas y marginadas en sus comunidades, lo que se traduce en pobreza y miseria. En Colombia se ha roto el silencio en torno a la violencia sexual en el conflicto, con un firme compromiso de ofrecer a las sobrevivientes la justicia y el apoyo que merecen. 

Las Naciones Unidas acogen con beneplácito el trabajo sin precedentes de la Mesa de Conversaciones de Paz y de su subcomisión de género, que ha incorporado las voces de las mujeres en el proceso. Las mujeres son una fuerza dinámica para la paz y la reconciliación, y esto debe reforzarse en el acuerdo final y, de forma fundamental, durante la fase de implementación.

Esperamos que la subcomisión de género se institucionalice en los acuerdos posteriores a conflictos, como garantía de la aplicación de los compromisos adquiridos. Este proceso de paz representa una oportunidad histórica para transformar la situación de las mujeres en la sociedad colombiana a través de cambios estructurales fundamentales. Ahora debemos asegurarnos de que las mujeres estén incluidas en todos los aspectos de la toma de decisiones, con disposiciones específicas a favor del equilibrio de género, y en soluciones que apuesten por la distribución del poder y la riqueza.

El proceso de paz ya ha conseguido reducir las consecuencias humanitarias del conflicto armado. Estos réditos tangibles y significativos de las negociaciones de paz ayudarán a dar un impulso decisivo al plebiscito mediante el cual el pueblo colombiano decidirá la ratificación del acuerdo. Para que haya un cambio transformador y para que la paz arraigue, será esencial afianzar la amplia participación de mujeres y hombres, y de toda la sociedad civil.

Este es un momento de gran esperanza. Renueva nuestra confianza en la diplomacia y refuerza nuestra convicción de que otros conflictos de larga data, no importa cuán complejos y prolongados sean, pueden seguir el ejemplo de Colombia y “apuntarse” a la paz. También rinde tributo a la amistad, ya que reconocemos el papel discreto, aunque crucial, que países como Cuba y Noruega han desempeñado como garantes formales del proceso de paz.

ONU Mujeres ha tenido el privilegio de acompañar este proceso de paz desde 2013 en estrecha coordinación con la Oficina de la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la violencia sexual en los conflictos, a petición de la Mesa de Conversaciones de Paz. Mantendremos nuestro apoyo a la conclusión satisfactoria de las negociaciones en curso y a la fase de implementación.

Reafirmamos nuestro compromiso de seguir acompañando y apoyando a Colombia y a su pueblo en su camino hacia una paz duradera.