Mujeres de Catambuco fortalecen sus redes para el bienestar y la prevención de las violencias

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Redes vivas Catambuco, la iniciativa con la que mujeres nariñenses fortalecen sus redes comunitarias para el bienestar mental, emocional y su autonomía.

En Nariño, en el corregimiento de Catambuco, el bienestar de las mujeres se construye desde las redes que existen en el territorio. ONU Mujeres junto a la Fundación para el Desarrollo, la Innovación y la Investigación Regional (FUNDIIR), en el marco del Acuerdo de Cooperación Internacional con la Alcaldía de Pasto “Mujeres que transforman”, implementó la iniciativa “Redes Vivas Catambuco: Sistema Comunitario de Bienestar Psicosocial y Autonomía Corporal”, a través de la cual se promovió el intercambio de conocimientos y experiencias de mujeres y adolescentes para promover comunidades más protectoras y libres de violencias.

Proyecto Redes de Catambuco
Foto: Cortesía de Fundir

Redes Vivas Catambuco, se desarrolló durante tres meses, con la participación de más de 68 mujeres del territorio rural en un proceso participativo y colaborativo que permitió identificar las principales barreras que enfrentan las mujeres en contextos rurales: como los estigmas alrededor de la menstruación y el cuerpo femenino, el desconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos y de las rutas de atención frente a las violencias basadas en género, así como la necesidad de fortalecer herramientas para el bienestar emocional, el autocuidado, la autoestima, la toma de decisiones y la autonomía corporal.

El proceso también incorporó la entrega de herramientas prácticas, como los kits menstruales sostenibles, para fortalecer conocimientos y prácticas de autocuidado.

Redes Vivas Catambuco, permitió a través del intercambio de saberes y conocimiento el desarrollo del Manual “Redes Vivas”, una herramienta comunitaria guía que recoger orientaciones sobre bienestar psicosocial, derechos sexuales y reproductivos, salud menstrual, prevención de las violencias y rutas de atención. Esto permitirá que las mujeres participantes cuenten con herramientas prácticas para gestionar sus emociones, fortalecer sus prácticas de autocuidado y ampliar sus conocimientos sobre salud menstrual. Asimismo, facilitará el acceso a información y contactos clave para que puedan solicitar orientación y apoyo oportunamente cuando lo requieran.  

Más capacidades para el autocuidado y la autonomía

El proceso buscó que las participantes no solo adquirieran nuevos conocimientos, sino que pudieran convertirlos en prácticas cotidianas y fortalecer sus vínculos comunitarios. De esta manera, el bienestar psicosocial fue abordado desde una perspectiva integral, relacionada con la autonomía, la capacidad de tomar decisiones sobre el propio cuerpo, el reconocimiento de derechos y la construcción de redes de apoyo.

La salud menstrual ocupó un lugar importante dentro de este proceso. Hablar de menstruación desde una perspectiva de derechos permitió contribuir a la transformación de mitos y estigmas y a reconocerla como una dimensión relacionada con la dignidad, el bienestar y la autonomía corporal de las mujeres y adolescentes.

Proyecto Redes de Catambuco
Foto: Cortesía de Fundir

Fortalecimiento de las redes comunitarias e institucionales  

Redes Vivas también promovió el encuentro entre organizaciones comunitarias, mujeres e instituciones locales. Se desarrollaron espacios de articulación entre Secretaria de Salud, Secretaria de las Mujeres, Orientaciones Sexuales e Identidades de Género, Bienestar Social, Cultura, Patrulla Purpura, Estrategia Carpa Segura, la Red de EPS del municipio, y organizaciones de base como la Asociación de madres cuidadoras de personas con discapacidad, el colectivo coreográfico Corazón Andino y la Escuela Feminina de Futbol de Catambuco, orientados a fortalecer la coordinación territorial y favorecer el acceso a servicios relacionados con salud mental y atención frente a las violencias basadas en género.

Esta articulación permitió avanzar hacia una mirada en la que la prevención de las violencias y la promoción del bienestar psicosocial no son responsabilidades individuales de las mujeres, sino compromisos que requieren respuestas coordinadas entre comunidad e institucionalidad.

Para ONU Mujeres, este tipo de iniciativas demuestra la importancia de trabajar desde los territorios y reconocer las capacidades que ya existen en las comunidades.

Para Diana Hidalgo, Oficial de la Suboficina de ONU Mujeres en Nariño “Cuando fortalecemos las capacidades de las mujeres y las redes que existen en los territorios, estamos contribuyendo a generar entornos más protectores, donde las mujeres pueden ejercer sus derechos, tomar decisiones sobre sus cuerpos y contar con mayores herramientas para prevenir y enfrentar las violencias. Redes Vivas nos recuerda que la transformación comienza también en los espacios comunitarios, en el reconocimiento de los saberes locales y en la construcción colectiva de bienestar”.

Proyecto Redes de Catambuco
Foto: Cortesía de Fundir

Un proceso que deja aprendizajes para el territorio

Uno de los propósitos centrales de Redes Vivas fue que los aprendizajes construidos durante la intervención pudieran permanecer más allá del periodo de ejecución. Por ello, el proyecto contempló la sistematización de aprendizajes y buenas prácticas, la socialización de resultados y la construcción de compromisos entre actores comunitarios e institucionales para favorecer la sostenibilidad y posible réplica de las acciones.