Ciudades Seguras en Colombia: una oportunidad para la reconstrucción del país
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- Datos, leyes, infraestructura y transformación cultural consolidan un modelo que ha contribuido a transformar la vida urbana en siete ciudades colombianas.
- El Programa Global Ciudades Seguras está conmemorando 15 años. Bogotá fue la ciudad anfitriona de un encuentro liderado por ONU Mujeres para intercambiar aprendizajes, desafíos y avances en la construcción de entornos urbanos más seguros para las mujeres y las niñas.
Las ciudades se ponen a prueba en los momentos de crisis, pero también es en esos momentos cuando surgen oportunidades para transformarlas. El contexto que atraviesa Colombia invita a reflexionar sobre cómo construir territorios más resilientes, inclusivos y preparados para responder a los desafíos actuales para que las mujeres y las niñas puedan habitar la ciudad.
Con este propósito, representantes de siete ciudades colombianas vinculadas al Programa Global Ciudades Seguras para Mujeres y Niñas se dieron cita en Bogotá para compartir experiencias, identificar lecciones aprendidas y proyectar nuevas acciones que permitan fortalecer la seguridad urbana.
Durante más de una década, esta iniciativa de ONU Mujeres ha impulsado transformaciones en políticas públicas, sistemas de transporte, planeación urbana, fortalecimiento institucional y participación comunitaria. Su premisa es clara: garantizar que mujeres y niñas puedan habitar, transitar y disfrutar las ciudades libres de violencia; lo que constituye un requisito fundamental para el desarrollo.
Bibiana Aido, Directora regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres, comentó que "durante 15 años Ciudades Seguras ha contribuido a demostrar que la violencia contra las mujeres en los espacios públicos no sea inevitable. Este programa ha permitido que las políticas públicas puedan estar sostenidas y centradas en los derechos humanos. Gracias a esa experiencia acumulada hoy contamos con evidencia, metodologías y aprendizajes que han permitido avanzar en la transformación de los espacios urbanos fortaleciendo la capacidad de los gobiernos locales para responder a las necesidades y a las demandas concretas de las mujeres”
La recuperación y la reconstrucción de los territorios no consisten únicamente en restablecer infraestructura o servicios. También representan una oportunidad para fortalecer el tejido social, reducir desigualdades históricas y construir ciudades que respondan mejor a las necesidades de quienes tradicionalmente han enfrentado mayores barreras y riesgos.
A su turno, Maria Inés Salamanca Vidak, representante país de ONU Mujeres en Colombia indicó que “estos 15 años de Ciudades Seguras llegan en un momento importante para reflexionar cómo reconstruimos y recuperamos las ciudades para que sean espacios fuertes y resilientes. La recuperación y la reconstrucción también debe contar con la visión de las mujeres y ponerlas en el centro de la respuesta humanitaria”.
Marta Gutiérrez Pedrosa, responsable de proyectos en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), enfatizó en que “esta iniciativa es fundamental porque reivindica el espacio público para las mujeres y las niñas. Desde la Cooperación Española debemos seguir apoyando a las gobernaciones locales y a ONU Mujeres para que las buenas prácticas de este programa se sigan replicando en todo el país”.
Más allá de las emergencias, hablar de ciudades seguras significa garantizar que las mujeres puedan desplazarse, estudiar, trabajar, emprender, participar y disfrutar de la vida urbana con autonomía y sin miedo. Esto implica diseñar espacios públicos accesibles, sistemas de movilidad seguros y entornos urbanos que respondan a las necesidades de todas las personas, al tiempo que se fortalecen las acciones de prevención y atención de las violencias.
El alcalde de Bogotá, ciudad anfitriona del encuentro, resaltó la importancia fundamental de este programa para la capital colombiana “quiero agradecer a ONU Mujeres por su compromiso incansable por construir ciudades más seguras para las mujeres y las niñas. Durante una década Bogotá ha aprendido que la seguridad de las mujeres es la seguridad de todos”.
La Secretaría de la Mujer, dependencia que ha liderado el programa en Bogotá, también estuvo presente en la conmemoración. La secretaria Laura Tami Leal enfatizó que “ONU Mujeres ha sido una aliada clave para que la capital sea cada vez más un lugar seguro para las mujeres y las niñas. Algo fundamental que ha sucedido, es que hemos podido intercambiar conocimiento con otras ciudades para saber qué podemos hacer en Bogotá para avanzar en una ciudad más segura”, añadio el Alcalde.
Durante el encuentro las ciudades socializaron e intercambiaron las experiencias de implementación del programa:
Bogotá
Ha fortalecido políticas públicas, movilizado la implementación de estrategias para prevenir las violencias en el espacio público, y garantizado escuchar e incorporar las necesidades de las mujeres y las niñas en la planeación urbana y la movilidad.
Uno de los ejemplos más destacados compartidos durante el encuentro fue la experiencia de TransMilenio, a través de la operadora pública La Rolita, que se ha convertido en una referencia nacional en la promoción de una movilidad más segura e inclusiva para las mujeres.
La iniciativa ha impulsado acciones orientadas a prevenir el acoso sexual en el transporte público, promover entornos laborales más equitativos e incrementar la participación de mujeres en roles tradicionalmente ocupados por hombres, como la conducción y operación de los sistemas de movilidad.
Más allá de los indicadores de gestión, la experiencia de La Rolita demuestra que la movilidad con enfoque de género genera beneficios para toda la ciudadanía. Un sistema de transporte que protege a las mujeres, previene las violencias y fomenta su participación económica y laboral es también un sistema más seguro, confiable y humano para todas las personas.
Cali
La experiencia de Cali, en un contexto de emergencia, en el que figuró ser una de las ciudades más afectadas por el reciente terremoto, demostró importantes avances en la incorporación del enfoque de género en la gestión pública local para no dejar a nadie atrás. La ciudad, bajo el liderazgo de la Secretaría de Bienestar Social y la Subsecretaría de Equidad de Género, puso en marcha rutas de prevención de violencias basadas en género, puntos violetas en albergues habilitados por el Distrito, así como espacios específicos para la atención en salud mental; esto como una apuesta por la atención a las mujeres y las niñas y sus familias.
El caso caleño demuestra que contar con herramientas, mecanismos y capacidades concretados previamente, permite actuar de manera más eficaz ante circunstancias de emergencia humanitaria; lo que permite proteger a las mujeres y las niñas atendiendo sus necesidades específicas y habilitando un escenario para la resiliencia urbana.
Medellín
Fue la primera ciudad colombiana en adherirse al Programa Global.
Actualmente, el programa se implementa en seis comunas y un corregimiento de la ciudad. Uno de los aspectos más destacados ha sido la apropiación comunitaria de la iniciativa, a través de mecanismos de presupuesto participativo, diferentes comunas destinaron recursos para apoyar su implementación, complementando la inversión realizada por la Alcaldía y sus aliados estratégicos. Esta experiencia demuestra cómo la participación ciudadana puede convertirse en un motor para la sostenibilidad de las acciones orientadas a garantizar ciudades más seguras para las mujeres.
Barranquilla
Desde su vinculación al programa, Barranquilla ha fortalecido la generación de datos, la formulación de políticas y las intervenciones urbanas para prevenir las violencias contra las mujeres en el espacio público. Entre sus principales avances se destacan la implementación de la estrategia “No es No” durante el Carnaval de Barranquilla, la consolidación del decreto “Espacio seguro y libre de acoso”, la recuperación de puntos críticos de la ciudad y el fortalecimiento de protocolos de prevención y atención del acoso sexual. Estos esfuerzos han contribuido a integrar el enfoque de género en la gestión urbana y la construcción de entornos más seguros e inclusivos.
Popayán
La experiencia del Comadreo en la capital caucana, una iniciativa inspirada en prácticas ancestrales del Pacífico colombiano, movilizó a 100 voluntarias en la ciudad para prevenir el acoso sexual callejero y promover entornos más seguros para mujeres y niñas.
Asimismo, Popayán fortaleció la respuesta institucional frente a las violencias de género mediante la formación de más de 640 servidores públicos y miembros de la fuerza pública en prevención y atención del acoso y las violencias sexuales.
Las ciudades participantes coincidieron en la importancia de intercambiar experiencias, para que a través de la articulación entre gobiernos locales, organizaciones de mujeres, sector privado, academia y ciudadanía se sigan consolidando respuestas integrales y sostenibles.
Este encuentro permitió renovar una convicción colectiva: construir ciudades seguras para las mujeres y las niñas sigue siendo una tarea estratégica para el presente y el futuro de Colombia.
Villavicencio
Villavicencio ha avanzado de manera sostenida en la construcción de una ciudad más segura para las mujeres y las niñas desde su vinculación al programa en 2017, fortaleciendo su institucionalidad con la creación de la Secretaría de la Mujer, la conformación de un Comité Asesor y la implementación de acciones enfocadas en transformación cultural, mejoramiento de entornos urbanos y fortalecimiento de la gestión pública. Estos esfuerzos permitieron identificar territorios prioritarios de intervención y consolidar una ruta de trabajo con enfoque de género en la ciudad.
Uno de sus principales logros fue la aprobación en 2023 de la primera Política Pública de Igualdad de Género de las Mujeres, vigente hasta 2033, que incorporó las acciones del Programa Ciudades Seguras como parte de sus estrategias de paz y seguridad. Además, la ciudad impulsó un pacto con medios de comunicación para promover narrativas no sexistas y actualmente avanza en la articulación del Programa con el Sistema de Cuidado, ampliando su alcance territorial y fortaleciendo la participación comunitaria para garantizar espacios más seguros e inclusivos para mujeres y niñas en todo el municipio.
Pasto
En el territorio, Pasto ha desarrollado acciones concretas para mejorar la seguridad y la autonomía de mujeres y niñas, incluyendo la instalación de más de 16.700 luminarias LED en 400 barrios, intervenciones urbanas con enfoque de género en la Comuna 6 y estrategias innovadoras en el transporte público para prevenir el acoso y las violencias. A ello se suman campañas de transformación cultural adaptadas al contexto local, alianzas con el sector privado, rutas de atención y sensibilización en espacios públicos y de ocio, así como procesos de formación en prevención de violencias y nuevas masculinidades que han fortalecido la participación ciudadana y promovido entornos más seguros e inclusivos.