“El dolor no define a las víctimas, las define la fuerza de lo colectivo”: el legado que dejó Tejiendo Dignidad en la Semana de la Paz

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La justicia no se mide únicamente por las sentencias que produce. También se refleja en las redes que fortalece, en la confianza que reconstruye y en la capacidad de las víctimas para a caminar juntas. Ese fue uno de los principales mensajes de la tercera sesión de la Comunidad de Práctica "Caminando Juntas el Litigio de Género", realizada el 25 y 26 de junio en Bogotá como cierre del proyecto Tejiendo Dignidad, una iniciativa de ONU Mujeres y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que se llevó a cabo en el marco de la Semana de la Paz del Fondo para la Consolidación de la Paz (PBF), en conmemoración de sus 20 años.

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Foto: ONU Mujeres/Esteban Servín

Durante dos días, las duplas psico-jurídicas de las organizaciones socias del proyecto compartieron aprendizajes, desafíos y estrategias construidas a lo largo de tres años de acompañamiento integral a víctimas ante la JEP en el marco de Tejiendo Dignidad. El encuentro también permitió consolidar recomendaciones para fortalecer el litigio estratégico con enfoque de género y dar sostenibilidad a los procesos impulsados desde los territorios.

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Foto: ONU Mujeres/Esteban Servín

La primera jornada estuvo dedicada al fortalecimiento técnico del componente jurídico, con un énfasis especial en los retos que plantea la fase adversarial ante la JEP. A partir de las experiencias de las organizaciones, las participantes identificaron necesidades, herramientas y acuerdos para seguir construyendo estrategias de litigio articuladas entre los equipos jurídicos y psicosociales.

El segundo día estuvo marcado por el diálogo entre organizaciones, instituciones y cooperación internacional. En el espacio Fragmentos se desarrolló el conversatorio Tejiendo Voces: Justicia, reparación y acompañamiento a las víctimas de violencia sexual y violencia basada en género, donde representantes de las organizaciones socias, la Comisión de Género de la JEP y ONU Mujeres reflexionaron sobre los avances alcanzados y los desafíos que persisten para garantizar el acceso efectivo a la justicia. La jornada cerró con un nuevo espacio de cuidado colectivo, reconociendo que quienes acompañan estos procesos también requieren herramientas para sostener su bienestar.

A lo largo del encuentro quedó claro que el mayor resultado del proyecto no fue únicamente fortalecer capacidades jurídicas, sino consolidar procesos colectivos capaces de transformar la experiencia de las víctimas.

Así lo expresó la representante adjunta a.i. de ONU Mujeres en Colombia, Diana Espinosa: “La justicia transforma realidades cuando se vuelve cercana y logra cambiar la vida de las personas. Este proceso nos recuerda que el dolor no puede definir a las víctimas; lo que las define es la fuerza de lo colectivo, la dignidad, la confianza y la capacidad de seguir construyendo caminos de transformación desde los territorios”.

“El trabajo de las organizaciones no es accesorio, es central en este país. La forma más potente de acompañar y rodear a las víctimas es justamente desde las organizaciones, porque son ellas quienes sostienen los procesos y permiten garantizar los derechos de quienes han vivido situaciones de violencia”, puntualizó la representante de ONU Mujeres.

A su turno, la magistrada Alexandra Sandoval, comentó que "este fue un espacio absolutamente valioso porque pudimos dialogar, escuchar y reconocer lo que las organizaciones socias hicieron a lo largo de Tejiendo Dignidad. Fue un espacio en elque también nos dimos la oportunidad de recoger aprendizajes y replicarlos en el trabajo que todos los días hacemos en la JEP".

Las organizaciones participantes coincidieron en esa visión. Desde Caribe Afirmativo, la María Paula Machado, señaló que uno de los mayores aprendizajes fue comprender que el acompañamiento colectivo transforma la experiencia de las víctimas.

"Uno de los grandes aprendizajes fue la importancia de fortalecer los procesos colectivos, porque cuando las personas crean redes y colectivos dejan de sentirse solas; siempre hay alguien que acompaña, que impulsa y que sostiene".

Para Diana Marcela Montero, de la Corporación Ocho de Marzo,  garantizar el acceso a la justicia implica mucho más que la existencia de mecanismos institucionales.

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Foto: ONU Mujeres/Nathaly Triana

"El acceso a la justicia no depende solamente de que existan mecanismos institucionales, sino de que las víctimas tengan condiciones reales para participar: información clara, acompañamiento, seguridad, confianza y reconocimiento".

Montero resaltó además que el proyecto permitió resignificar el sentido mismo de la justicia: “Estos procesos nos permiten acercarnos nuevamente a la justicia, verla de una manera diferente y entender que la transformación no está solamente en una sentencia o un documento, sino en los cambios que genera en la vida de las mujeres, sus familias y sus territorios”.

Desde Montes de María, Hilary Waldo, de Corporación Narrar para Vivir,  destacó el valor de los círculos de sanación como espacios para reconstruir la confianza y romper silencios..

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Foto: ONU Mujeres/Nathaly Triana

Con este espacio en el marco de Tejiendo Dignidad, las capacidades instaladas para el litigio estratégico con enfoque de género, las metodologías de acompañamiento psicosocial y, sobre todo, las redes construidas entre mujeres y organizaciones seguirán siendo parte de un proceso que trasciende la duración del proyecto y continúa fortaleciendo el acceso a la verdad, la justicia y la reparación desde los territorios con enfoque en los derechos humanos de las mujeres.