Participamos en el espacio ‘Entre retrocesos y resistencias: desafíos de la acción exterior y la cooperación feminista en democracias en tensión y contextos de guerra’ liderado por el Gobierno de Cataluña

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María Inés Salamanca Vidak, Representante País de ONU Mujeres en Colombia, participó como panelista en el evento"Entre retrocesos y resistencias: desafíos de la acción exterior y la cooperación feminista en democracias en tensión y contextos de crisis", organizado por la Delegación del Gobierno de Cataluña para los Estados Andinos, llevado a cabo en en el Centro Cultural Gabriel García Márquez.

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El panel reunió a voces clave de la cooperación internacional, el gobierno colombiano y la sociedad civil, entre ellas Alexandra Palencia Garnica, Directora de la Agencia Presidencial para la Cooperación; Támara Ospina Posse, Viceministra de las Mujeres; Natalia Jiménez, representante de la Organización Catalana de Cooperación; y Olga Amparo Sánchez Gómez, coordinadora de la Casa de la Mujer.

La cooperación feminista como desafío al poder

El espacio abrió con una pregunta central: en un contexto de retrocesos democráticos y auge de autoritarismos, ¿la cooperación feminista está desafiando el poder o está siendo cooptada como discurso sin transformación real? La respuesta desde el panel fue contundente: la cooperación feminista sí está desafiando el poder, y la política exterior feminista es una herramienta fundamental para fortalecer la protección de los derechos humanos.

Se destacó que, si bien nunca antes una generación de mujeres había logrado tantos avances en la agenda de igualdad, tampoco se había enfrentado un riesgo tan alto de retrocesos. El avance de las ultraderechas a nivel global y la amenaza sobre derechos ya conquistados hacen urgente repensar cómo mecanismos como la política exterior feminista pueden hacer frente a estos tiempos complejos.

Un dato alarmante marcó el debate: el mundo gasta actualmente 2,7 billones de dólares en armamento —el mayor incremento desde el fin de la Guerra Fría—, mientras que menos del 0,4% de la ayuda humanitaria en contextos de conflicto llega a organizaciones de mujeres, según ONU Mujeres (2025). Esto evidencia que el problema no es solo de recursos, sino de voluntad política y de quiénes ocupan los espacios de toma de decisión.

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Colombia, referente de política exterior feminista

El panel reconoció que hoy Colombia cuenta con un Decreto que adopta la Política Exterior Feminista y su Plan de Acción, muestra del compromiso del Gobierno colombiano con una cooperación internacional feminista, pacifista, participativa e interseccional. 
Se subrayó además que el déficit global anual para financiar la igualdad de género asciende a 360 mil millones de dólares, pero que cerrar la brecha de empleo de género podría incrementar el PIB per cápita en un 20% en todas las regiones. Como se señaló en el panel: la igualdad de género no es un costo, es la inversión con mayor retorno (ONU Mujeres y CEPAL, 2024).


Un compromiso con el presente y el futuro

El espacio cerró con un mensaje claro: la Política Exterior Feminista no es un capricho ideológico ni una tendencia pasajera, sino una necesidad democrática y una hoja de ruta para garantizar los derechos de las mujeres en toda su diversidad. Es también un reconocimiento al trabajo histórico de los movimientos de mujeres y feministas, que han demostrado que otras formas de hacer política —más inclusivas, más colaborativas y más humanas— no solo son posibles, sino necesarias.

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