“Tejiendo Caminos de Paz”: mujeres fortalecen su incidencia en justicia transicional en Nariño en el marco de Tejiendo Dignidad
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La Corporación Ocho de Marzo culminó el proceso formativo “Tejiendo Caminos de Paz”, desarrollado en los municipios de Pasto, Ipiales, Samaniego y Buesaco, como parte del proyecto “Mujeres Tejedoras y Constructoras de Paz en la Justicia Transicional”. Esta iniciativa se enmarca en Tejiendo Dignidad, liderada por ONU Mujeres en alianza con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y con financiación del Fondo para la Consolidación de la Paz.
El proceso se estructuró en cinco ejes estratégicos: liderazgos sostenibles, participación efectiva, justicia, memoria e incidencia, y un eje transversal de cuidado individual y colectivo. A través de esta metodología, se promovió una comprensión integral de la justicia transicional desde una perspectiva feminista y territorial.
En total, 123 lideresas y defensoras, pertenecientes a 42 organizaciones sociales, participaron en el proceso formativo, fortaleciendo sus capacidades en temas como justicia transicional, liderazgo, memoria transformadora, incidencia política y autocuidado. Como resultado, cada organización recibió una herramienta pedagógica: el juego “Tejiendo Caminos de Paz”, diseñada para replicar los aprendizajes en sus territorios y garantizar la sostenibilidad del proceso.
Uno de los principales logros fue la construcción colectiva del documento de incidencia “Transformar el daño, tejer la vida”, que reúne recomendaciones psicosociales y aportes desde los territorios para fortalecer la participación de mujeres víctimas ante la JEP. Este insumo busca incidir en decisiones judiciales, incorporando las experiencias y necesidades de mujeres afectadas por violencias basadas en género, incluidas la violencia sexual y reproductiva.
El proceso también dio lugar a la creación de piezas de memoria y justicia, como murales, bordados y cuatro composiciones musicales. Estas canciones surgieron de ejercicios colectivos de reflexión y traducen conceptos como justicia, verdad, reparación y cuidado a lenguajes culturales propios. Más allá de lo jurídico, las piezas posicionan la memoria como un acto político y la justicia como una práctica cotidiana vinculada a la dignidad y la vida comunitaria.
En un contexto marcado por persistentes barreras de acceso a la justicia y riesgos para lideresas, los resultados del proceso son estratégicos. Por un lado, fortalecen la participación informada de las mujeres en escenarios de justicia transicional, particularmente ante la JEP. Por otro, articulan el litigio estratégico con dimensiones psicosociales y de memoria, promoviendo una justicia más cercana a las realidades territoriales.
Andrea Riascos, directora de la Corporación Ocho de Marzo, señaló: “El fortalecimiento en liderazgo, participación, seguridad y autocuidado, tanto individual como colectivo, ha sido central en todo este proceso, especialmente al encontrar organizaciones concentradas en una sola persona y con limitada incidencia en espacios de toma de decisiones. Este proceso formativo se pensó desde el fortalecimiento del liderazgo, con énfasis en liderazgos transformadores, lo que implica desaprender las lógicas de poder patriarcales”.
Asimismo, el proceso contribuyó a consolidar agendas colectivas de incidencia, aumentar la confianza en los mecanismos institucionales y ampliar el uso de distintos canales para la exigibilidad de derechos. Esto permite que las organizaciones no solo participen en escenarios judiciales, sino que también formulen propuestas, construyan narrativas propias y demanden garantías efectivas.
Con Tejiendo Dignidad, las mujeres de Nariño avanzan en la construcción de una justicia más inclusiva, fortaleciendo su voz y su capacidad de incidencia en los procesos de paz y transición en Colombia.