Café y resistencia: la siembra de María Magdalena en Caldono

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas reconocemos el liderazgo de María Magdalena Puní Bomba, una mujer Nasa del resguardo San Lorenzo de Caldono, Cauca, suroccidente de Colombia, quien ha dedicado su vida a defender los derechos de su comunidad, fortalecer el gobierno propio y promover la autonomía de las mujeres indígenas. Desde los 8 años, ella recorre el camino del liderazgo guiada por el conocimiento ancestral, el consejo de los mayores y la firme convicción de que las mujeres deben tener voz, independencia y herramientas para transformar sus vidas.

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Foto: ONU Mujeres

María Magdalena no solo ha sido alguacil menor, secretaria general del Cabildo, lideresa de procesos comunitarios y parte del Consejo Consultivo de Mujeres de Caldono, sino que ha coordinado procesos de mujeres en el resguardo indígena de San Lorenzo, donde ha impulsado iniciativas de formación en liderazgo, prevención de las violencias basadas en género, preservación del agua y el rescate de prácticas tradicionales como la partería.

“Ser lideresa no es fácil, porque además de ser mujeres, indígenas, somos madres, y sentimos en carne propia lo que le pasa a otra compañera. Nos duele más, y aún así seguimos adelante, aunque muchas veces tengamos que enfrentar el miedo, la persecución o el silencio impuesto”, dice con voz firme María Magdalena.

Su historia está atravesada por la valentía, en un municipio que, de acuerdo con la Comisión de la Verdad fue el segundo municipio con más tomas guerrilleras por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En 2016, mientras estaba vinculada al Cabildo de San Lorenzo, sobrevivió a un intento de agresión gracias a su intuición, su capacidad de reacción y el acompañamiento espiritual de los espíritus mayores. Ese episodio no la detuvo, al contrario, reafirmó su compromiso con las mujeres y con el derecho a vivir sin miedo.

María Magdalena defiende que el conocimiento es poder: “Cuando una mujer conoce sus derechos, las leyes, la política, sabe cómo responder y cómo defenderse”. En el marco del proyecto ‘Raíces, Mujeres Sembradoras del Cambio’ su camino se ha fortalecido. Esta iniciativa que se implementa en los departamentos del Cauca y Nariño en articulación con el Gobierno de Colombia, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y gracias al apoyo de la Agencia Coreana de Cooperación Internacional (KOICA), ha contribuido a fortalecer las iniciativas productivas de más de 800 mujeres en el suroccidente de Colombia.

A través de la Asociación Mejor Vivir, Mujer y Juventudes, ha compartido aprendizajes con otras 30 mujeres indígenas y campesinas. Gracias al apoyo recibido, ha impulsado su emprendimiento de café molido y ha mejorado su proceso de producción con una despulpadora eléctrica que le ahorra tiempo y esfuerzo. “Antes todo era manual. Ahora tengo más tiempo para mi familia, para capacitarme y seguir creciendo”, menciona.

Para María Magdalena, el empoderamiento económico va de la mano del liderazgo. “Muchas mujeres siguen atrapadas en relaciones violentas porque no tienen independencia, por eso es tan importante que tengan herramientas, conocimiento y oportunidades de generar ingresos. Nosotras podemos salir adelante solas”.

Su mayor sueño es estudiar una carrera profesional, para seguir apoyando a más mujeres: “Quiero estudiar administración pública o de empresas para unir ese conocimiento con lo que ya sé de género y producción. Quiero generar empleo para otras mujeres, que podamos ser libres, autónomas y seguir sembrando vida en nuestros territorios”.

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas reconocemos la lucha y la visión de María Magdalena Puní Bomba, una mujer sembradora del cambio que, con sabiduría ancestral, valentía y sororidad, está transformando el presente y sembrando esperanza para las nuevas generaciones.

Foto: ONU Mujeres