Mujeres rurales: trabajando por el desarrollo y la paz

Fecha: jueves, 15 de octubre de 2020

Historia de vida de Hada Marlén Alfonso Piñeros, mujer rural Presidenta del Consejo Nacional de Planeación, que hoy en el marco del Día internacional de las Mujeres Rurales, habla de su quehacer, desmontado con su ejemplo el estereotipo de que las campesinas no pueden participar en escenarios de alta representación política. 

De origen campesino y oriunda de Guayatá, Boyacá, desde los 33 años Hada se dedica a la defensa de los derechos humanos, especialmente los de las mujeres rurales colombianas. “A esa edad conocí el movimiento de mujeres y esto me ayudó a encontrarle significado a mi transitar por este mundo. Todo fue gracias al despertar político y social que tuve al estudiar psicología social comunitaria”, cuenta. Después de haber hecho parte de diversos espacios de participación en los que siempre fungió como representante de las mujeres campesinas, en el año 2019 fue elegida para la presidencia del Consejo Nacional de Planeación desde donde ha continuado en la defensa de los derechos humanos de las mujeres en los territorios. 

En el 2005, graduada como psicóloga social comunitaria, se instaló en Manta, Cundinamarca. Allí, ya con una casa en el campo, su interés por trabajar con y para la comunidad se hizo más latente. Hada, que ha sido concejala en dos oportunidades en el municipio de Manta, Cundinamarca, cuenta que ser mujer y campesina y abrirse campo en los espacios de participación política no ha resultado fácil: “me han tildado de feminista, como si eso significara algo despectivo. Los contradictores siempre han estado allí, pero debo aceptar que siempre he contado con el apoyo de las mujeres para hacerle frente al machismo en estos espacios”, recuerda. 

Para el 2011, terminó su paso por el mundo político, y logró ser reconocida por su trabajo, especialmente por los temas de mujer y por su coherencia, cuenta. “Gracias a eso me logré acercar a la presidencia del Consejo Nacional de Planeación. En mi quehacer ha sido importante la coherencia, sin esto no hay ética, y eso es lo que me ha llevado a ocupar este cargo en representación de las mujeres rurales colombianas”. 

Su formación política vino, además de su ejercicio como concejala, de la mano de la Federación Departamental de Mujeres Campesinas de Cundinamarca (FEDEMUCC), entidad de la que fue directora entre el 2011 y 2013, y de sus más de 15 años en coordinación de programas y proyectos sociales con énfasis en el empoderamiento de las mujeres.

A propósito de la pandemia a causa del COVID-19, Hada comenta que los retos para las mujeres rurales en el país son muchos, que van desde una fuerte apuesta institucional en los territorios más alejados de las grandes ciudades hasta atención oportuna en temas de conectividad y la atención en el sistema de salud.

“Las mujeres rurales solo nos vemos a nivel nacional en las iniciativas y proyectos productivos. Esto es importante, claro, sin embargo, la activación de estas iniciativas no se está haciendo efectivamente para que la autonomía económica de las mujeres en el campo no se vea afectada. La información que tienen la inmensa mayoría de las campesinas en Colombia es muy poca, siendo esta una de las principales barreras para cerrar las brechas de inequidad de las mujeres rurales. Si las políticas y programas no se ejecutan en el territorio no se avanzará en nada, y la pandemia ha dejado esto muy explícito”, cuenta Hada. 

Sobre el impacto del COVID-19 a las mujeres rurales, la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, con ocasión del Día Internacional de las Mujeres Rurales, ha comentado que “para mantener los medios de vida y la seguridad alimentaria de las mujeres rurales y sus familias durante la crisis, debe expandirse la protección social de modo que respondan deliberadamente a las necesidades de las mujeres. Sin embargo, en la actualidad, el alcance es aún insuficiente. El Rastreador Global de Respuestas COVID-19 con perspectiva de género de ONU Mujeres y el PNUD revela que sólo el 10% de las medidas de protección social y del mercado laboral están dirigidas a las mujeres: por ejemplo, transferencias de efectivo o asistencia alimentaria destinadas directamente a las mujeres, apoyo a mujeres emprendedoras y comerciantes informales con subvenciones y créditos subsidiados, o el mantenimiento de los servicios de cuidado infantil durante el confinamiento para ayudar a aliviar la carga del trabajo de cuidados no remunerado. Es fundamental que el estímulo económico y los paquetes de recuperación lleguen a las zonas rurales, así como a los entornos urbanos, para mantener a flote a las mujeres rurales y sus familias”.

Además, la directora ejecutiva, ha enfatizado que en “este Día Internacional de las Mujeres Rurales, nuestro compromiso de no dejar a nadie atrás nunca antes había tomado tanta urgencia. Debemos enfrentar esta crisis como una oportunidad de dirigir la atención y los recursos para empoderar a las mujeres rurales y eliminar los históricos obstáculos que impiden su progreso para que, una vez superada la COVID-19, nuestra sociedad sea más fuerte y solidaria, con mayor igualdad y resiliencia”.

Sobre representarles a las mujeres rurales en una de las entidades más importante a nivel nacional, como lo es el Consejo Nacional de Planeación, Hada comenta que se siente “tremendamente respaldada por las mujeres porque son la fuerza y la inspiración para mi trabajo.  A las mujeres rurales les digo: aprovechemos los espacios de participación, no podemos desestimar ninguno, así sea el municipio más pequeño y retirado, todos los escenarios son importantes. Lo más trascendental que me ha sucedido como mujer rural es saber que me puedo levantar en una reunión en una vereda a hablar y saber que el miedo no se va apoderar de mí”. 

El trabajo que ha ejecutado desde el Consejo Nacional de Planeación, cuenta Hada, ha contado con un especial apoyo de ONU Mujeres en la realización de eventos de consultas y la realización del Evento Nacional de Consejeras en el marco de la Mesa de Género de la Cooperación Internacional: “ONU Mujeres nos ha apoyado, además de todo el tema de planeación, para que nos encontremos con las mujeres en los territorios, la entidad ha sido fundamental para el tema de alimentación y logística para hacer los encuentros con las mujeres campesinas. Es un aliado protagónico en el trabajo que hemos venido haciendo y que planeamos tenga mucho futuro”. 

Actualmente Hada también hace parte de la plataforma “Yo soy mujer rural”, que pretende ser un espacio de visibilización de las mujeres rurales colombianas, afrodescendientes e indígenas, reconociéndolas como actoras principales del cambio y la paz sostenibles. A manera de aliciente frente a los embates que ha suscitado la pandemia, Hada comenta: “añoro el día en el que volvamos a vernos en el campo con las demás compañeras. Tenemos ese reto en esta coyuntura: sentirnos acompañadas. Aquí estamos y saldremos adelante juntas”

 

Sobre el Consejo Nacional de Planeación

Su misión es organizar y coordinar una amplia discusión nacional sobre el proyecto del Plan Nacional de Desarrollo, mediante la organización de reuniones nacionales y regionales con los Consejos Territoriales de Planeación en las cuales intervienen los sectores económicos, sociales, ecológicos, comunitarios y culturales, con el fin de garantizar eficazmente la participación ciudadana. 

Esta historia se ha redactado en el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales para resaltar su importante labor para avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente sobre la igualdad de género y la reducción de las desigualdades.

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