20 años de la resolución que puso a las mujeres en el centro de la paz

Las mujeres son parte fundamental para que los procesos de paz perduren. Para avanzar con la inclusión efectiva de ellas en la resolución de conflictos alrededor del mundo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la histórica resolución 1325 hace dos décadas.

Fecha: jueves, 29 de octubre de 2020

Crédito: ONU Mujeres

El 31 de octubre del 2000, el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad la Resolución 1325 sobre las mujeres, la paz y la seguridad. Su adopción, que supuso un hito histórico, representó el triunfo del activismo internacional de las mujeres que por más de un siglo lucharon en favor de la paz y que se expresó en una idea revolucionaria que pasó a ser una norma mundial y la política oficial del Consejo de Seguridad como máximo órgano encargado del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. 

Tras el éxito cosechado en la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing, China, en donde se firmó el plan más visionario para lograr la igualdad de género: la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, las organizaciones de la sociedad civil de mujeres pusieron sus ojos en el Consejo de Seguridad, creyendo que también podrían influir en los Estados Miembros presentes en este órgano para que reconocieran las contribuciones de las mujeres a la paz y la seguridad mundiales. 

Las diferentes organizaciones que estaban detrás de este propósito se unieron formalmente constituyendo una red con la determinación de lograr que el Consejo de Seguridad adoptara una resolución sobre las mujeres, la paz y la seguridad. Esta red unió esfuerzos igualmente con la división para el Avance de las Mujeres (DAW) y el entonces Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo de la Mujer (UNIFEM), esto con el propósito de influir en los miembros del Consejo de Seguridad con documentos que argumentaban cuán importante es la participación de las mujeres en los procesos de paz alrededor del mundo. 

A  esto le siguieron varios meses de intenso trabajo que culminaron con la adopción de la resolución 1325. Esta es la única resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que todo el proyecto estuvo a cargo de la sociedad civil. 

La resolución 1325 se adoptó como una hoja de ruta universal gestada en principios pacifistas y de igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Dicha resolución no quedó allí, sino que fue el punto de partida para que la comunidad internacional siguiera avanzando en el desarrollo de un marco normativo sobre las mujeres, la paz y la seguridad, que incluye 9 resoluciones posteriores e importantes compromisos para avanzar hacia la igualdad de género por parte de los Estados Miembros y las Naciones Unidas.

La conmemoración de los 20 años de la resolución 1325 llega con el COVID-19 como contexto mundial. La pandemia ha puesto a prueba a todas las sociedades, gobiernos, comunidades, mujeres y hombres, a los jóvenes, niños y niñas. Este panorama ha desafiado profundamente las formas de habitar el planeta, ahondó las desigualdades de género, además de haber agregado un mayor nivel de riesgo y complejidad a los conflictos mundiales, esto teniendo también en cuenta que los recursos con los que cuentan las mujeres y niñas se están desviando, limitando aún más su participación, liderazgo y derechos humanos, situación que debilita la paz y el desarrollo sostenibles. 

Esta situación desfavorable se agudiza para las mujeres que viven en regiones en donde persiste la presencia y el accionar de grupos armados ilegales, pues están enfrentadas a una mayor exposición a ser víctimas de diversos tipos de violencia entre las que se destacan las amenazas, hostigamiento y la violencia sexual, en contextos en los que los sistemas de salud, justicia y protección se encuentran con una capacidad limitada de respuesta.

Es por esto que se hace aún más urgente no retroceder en los logros obtenidos en igualdad de género, los cuales son notables mundialmente, como lo ha apuntado el Secretario General de las Naciones Unidas Antonio Guterres en su Informe Global en el que analiza los 20 años de esta resolución. El Secretario General comenta en el documento que estos avances hacia la igualdad han sido gracias al movimiento de mujeres, gobiernos e instituciones internacionales, pues son estos los que han jugado un rol central para cambiar leyes discriminatorias, avanzar en la representación política de las mujeres, contar con jurisprudencia internacional robusta y hacer la diferencia en los procesos de paz. 

No obstante, se aclara en el documento, este avance ha sido demasiado lento y en algunos casos con bastantes obstáculos, lo que puede llevar a un fácil retroceso en materia de derechos humanos para las mujeres y niñas.  Por eso la pandemia se plantea como un escenario del que, como sociedad, podemos salir más equitativos y resistentes. 

 

Colombia y la agenda de mujeres, paz y seguridad


Crédito: ONU Mujeres

En Colombia, la conmemoración de los 20 años de la Resolución 1325 es una oportunidad para pasar de los compromisos a la acción, en la ruta hacia un planeta 50/50, en donde el reconocimiento, la dignificación, la protección y el impulso de las iniciativas de las mujeres y las jóvenes constructoras de paz, de las víctimas del conflicto armado, de lideresas y defensoras de derechos humanos y de las mujeres excombatientes sea una condición para el logro de la paz sostenible en el país. 

El Acuerdo de Paz es una buena práctica global y una experiencia emblema de aplicación de los principios y líneas de acción de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad. El acuerdo no solo contiene la igualdad de género como uno de sus más importantes principios, sino que también especifica más de 100 medidas afirmativas para promover la igualdad de género, estipula la participación de las mujeres y sus organizaciones en la consolidación de la paz y reconoce su victimización como resultado del conflicto.

A lo largo de los últimos años  de acuerdo con el análisis de ONU Mujeres, se han logrado varios avances en la participación de las mujeres en la implementación del Acuerdo de Paz, como: la creación y el fortalecimiento de la arquitectura institucional específica para la implementación del enfoque de género; el liderazgo de los mecanismos de género en las entidades gubernamentales y estatales, así como de las instancias derivadas del Acuerdo, las organizaciones de mujeres y las mujeres en proceso de reincorporación para contar con políticas, planes y proyectos que hagan realidad las provisiones específicas de género; el incremento de iniciativas y medidas para hacer efectiva y garantista la participación de las mujeres víctimas en el marco del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición -SIVJRNR. Y  por último, el compromiso y la participación propositiva de las mujeres a nivel nacional y en los territorios  para la formulación de  los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial -PDET- previstos en el Acuerdo y que tienen que ver con la Reforma Rural Integral, gracias a lo cual se alcanzó un número significativo de iniciativas (4.408) dentro de los Planes de Acción para la Transformación Territorial (PATR) directamente relacionadas con los derechos de las mujeres y la igualdad de género.

Que estos avances se sostengan es uno de los grandes retos en el marco de la pandemia, La participación significativa de las mujeres en la implementación del Acuerdo Final se ha visto afectada por las consecuencias económicas y sociales de la pandemia, entre ellas la pérdida de medios de vida y las restricciones a la conectividad y la movilidad.

Así las cosas, Colombia enfrenta serios desafíos para consolidar la base de seguridad necesaria para la paz y el desarrollo sostenibles en el país. Es clave que se incluya el apoyo humanitario, el desarrollo y la construcción de la paz, la protección de los y las defensoras de los derechos humanos para superar las persistentes brechas de la desigualdad, incluidas las relacionadas con la continuidad de la violencia y la discriminación contra las mujeres y las niñas. 

El llamado de ONU Mujeres es a que todas las partes involucradas no permitan que la pandemia por COVID-19 represente un obstáculo para la participación de las mujeres en la implementación del proceso de paz. La agenda de mujeres, paz y seguridad en Colombia tiene una gran oportunidad en la implementación integral del Acuerdo de Paz y sus medidas de género tal y como lo señala el Secretario General en su más reciente informe sobre Colombia, es importante evitar reabrir discusiones sobre posibles modificaciones del Acuerdo Final: “los logros de la paz, que tanto ha costado conseguir, deben ser protegidos y ampliados”, dice. Y bajo el contexto de la pandemia velar por que los logros del proceso de paz no solo sean protegidos, sino que se construya sobre ellos.

Crédito: ONU Mujeres

 
 

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