Recorrido

Violencia contra las mujeres: Una pandemia prevenible

La violencia contra las mujeres constituye una de las violaciones a los derechos humanos más reiterada, extendida y arraigada en el mundo. Impacta la salud, la libertad, la seguridad y la vida de las mujeres y las niñas, socava el desarrollo de los países y daña a la sociedad en su conjunto. En Colombia la ley reconoce la igualdad entre hombres y mujeres, sin embargo, la igualdad en los hechos es aún remota, siendo sistemática y cotidiana la violencia que se ejerce en su contra.

El feminicidio, o el asesinato de las mujeres por razones de género, tiene como constante la brutalidad y la impunidad. Estos crímenes constituyen la negación del derecho a la vida y de la integridad de las mujeres.

Haciendo camino

Por siglos las leyes excluyeron a las mujeres, negando los derechos y libertades a la mitad de la humanidad. Luego de décadas de lucha, el movimiento de mujeres logró llevar sus reivindicaciones al ámbito legal.

Este es un recorrido por las principales disposiciones jurídicas que reconocen la autonomía y la libertad de las mujeres y brindan herramientas para garantizar su derecho a una vida libre de violencias.

Homenaje

Acabar con las violencias que atraviesan y fracturan la vida de las mujeres es responsabilidad de todos y todas. La sociedad no puede seguir consintiendo, naturalizando o legitimando ninguna agresión contra las mujeres y las niñas.

El alto a la impunidad será una realidad cuando la sociedad en pleno alce la voz, junto a las mujeres víctimas y sus familiares, para honrar a las que ya no están, pero también para cuestionar y erradicar lo que banaliza tanta crueldad inscrita en los cuerpos de las mujeres y trunca sus vidas, hasta que nunca más suceda.

Voces

Todas estas mujeres fueron víctimas de violencia feminicida por parte de sus parejas, exparejas o conocidos. Muchas murieron tras las agresiones, otras lograron sobrevivir y pueden contar su historia, pero ellas no son las únicas, son tan sólo nueve de las miles de mujeres que anualmente son asesinadas y olvidadas en Colombia.

Reconstruir la memoria de las mujeres que han visto truncadas sus vidas por la violencia misógina es un deber. Se trata de recordarlas, desde la dignidad como seres llenos de sueños y anhelos que en muchos casos no podrán cumplirse, de mostrarle a todas las Yesicas, Andreas y Rosas que esta vez la sociedad las reconoce y no se va a quedar de brazos cruzados.